lunes, 17 de marzo de 2008

Cuéntame un cuento

Sobre la triste historia vital de una pestaña que cayó de un ojo que padecía la borrosa e imborrable enfermedad del Estigmatismo y lo que aconteció antes y después de la caída

No saben qué difícil se torna la vida de una pestaña cuando cae al vacío. Somos muchas, pero cada una de nosotras es única. Algo que las damas no deben tener demasiado en cuenta porque se pasan media vida impregnando nuestra existencia de negro. ¿Y para qué? Para presumir y luego borrarnos con toallitas humedecidas. Esa, esa fue la última vez que estuve realmente viva. Después dejé de ver todo lo que mi ojo veía, una visión de una extrañeza singular debido a su borrosa e imborrable enfermedad.
Si les explico esta historia no es porque no sepa de lo que estoy hablando. Siendo una pestaña que ha sufrido este movimiento contraproducente tengo razón de más para sufrir un desprecio exacerbado hacia todo ojo viviente y hacia mí misma, ahora que no pertenezco a ninguna retina y estoy a las puertas de la muerte. Todo fue tan rápido... tan confuso... Créanme, no resulta fácil explicarlo.
El astigmatismo es un problema en la curvatura de la córnea que impide el enfoque claro de los objetos cercanos y lejanos. Esto se debe a que la córnea, en vez de ser redonda, se achata por los polos y aparecen distintos radios de curvatura en cada uno de los ejes principales. Por ello, cuando la luz incide a través de la córnea se obtienen imágenes distorsionadas.
Pero no quería hablarles hoy del astigmatismo, sino del Estigmatismo, el origen de mi triste destino. Estigmatismo proviene de Estigmus+Matismo. Dícese de una marca o señal imborrable que se produce en la retina a causa de un movimiento contraproducente de UNA de las pestañas de la parte superior del ojo humano.
Mi ama era una damisela que padecía Estigmatismo. Sufrí una caída mortal de su ojo una noche en que llegó a casa en estado ebrio y olvidó quitarnos el rímel a mis compañeras y a mí. ¡Mis compañeras de ojo, aquellas compañeras con las que tantas visiones habíamos compartido! ¿Dónde estarán? ¿Qué verán? Y pensar que ya nunca más… Pero ¡basta! No, ¡no puedo mirar atrás! ¡Cuán dolorosa se torna entonces la existencia! No. Debo seguir luchando, aunque sea sola… ¡Debo seguir hilvanando esta, mi propia historia!
Después de caer al vacío, alguien me encontró y me sopló. Y ahora estoy aquí, sola encima de un asiento del metro, esperando a ser estampada o, en el mejor de los casos, soplada. ¿Cuántos días más estaré? No lo sé. Por eso les cuento este relato: para dar testimonio de lo ocurrido antes de desaparecer... O ¿quién sabe? Quizás aun pueda empezar una nueva vida…
Mi vida anterior era confusa, pero al menos era una vida digna de ser vivida porque estaba acompañada. Mi vida anterior pertenecía a un ojo que padecía Estigmatismo, como les he dicho. Cuando una pestaña nace en un ojo de este tipo es ya imposible que pueda ver algo real: está predestinada a verlo todo distorsionado. ¿Cómo voy a saber si estoy realmente aquí, si esto es realmente un asiento? ¡¡Ohh, triste existencia!! ¡¡Sola encima de un asiento y sin lucidez alguna!! Si pudiera renacer… Pero provengo de donde vengo: mi origen es el Estigmatismo. Ni siquiera yo, una pestaña, puedo borrar mi pasado y volver a empezar.
Un momento... Qué veo aquí… O no, quizás lo que veo no es lo que es realmente. ¿Cómo saberlo? Sí, estoy segura: es una pestaña. Es un poco más larga que yo. ¡Sí, sí, sí, es una pestaña macho! Ha debido caerse de algún ojo caballeresco. ¡Y está aquí, tan solo a unos centímetros de mí! ¿Me verá? ¡¡Podríamos empezar una nueva vida juntas!! Dejaría este menosprecio exacerbado hacia mí misma si pudiera reunirme con esa pestaña viril. Quizás ella venga de un ojo más realista que de donde vengo yo y pueda devolverme la lucidez. Quizás su ojo estaba siempre abierto. Quizás podríamos formar otra visión conjunta: yo lo vería todo más claro y ella soñaría más… Pero ¡¡¡ohh, desánimo...!!! ¡Necesito un soplo para llegar hasta ella!
¡¡¡Aaay!!! ¡Cuán vanas se tornan nuestras esperanzas cuando se acerca la última hora! Recuerdo que otra amiga pestaña me contó que otra amiga pestaña se cayó y se quedó enganchada en una mejilla. Alguien la vio, la cogió con los dedos y la frotó con desprecio. Estando entre aquellos dedos crueles, escuchó cómo una vocecita decía, irónica: “Ohh, no se te va a cumplir tu deseo”. Al rato la soplaron, pero ya no pudo volar libre hacia otro lugar. Nunca, nunca más supimos de ella. ¡Qué injusticia! ¿Es que no saben los humanos que nacemos con la única misión de abrir y cerrar el ojo? ¿Cómo no va a enfadarse cualquier pestaña si, además de que la soplen, la hacen llevar la enorme responsabilidad de cumplir los deseos de los demás? ¿Y qué pasa con los suyos? ¡Qué inhumana desconsideración!
Pero no es eso lo más triste. ¡Lo más triste es que estoy marcada de por vida y no puedo llorar si no pertenezco a ningún ojo! ¡¡Mi único destino es morir!! ¡A una pestaña, cuando cae al vacío, sólo le queda entonces enfadarse! Es el destino de toda pestaña cuando hace un movimiento contraproducente: ¡enfadarse para después morir!
¡¡Y lo peor es que no sé cuantos días más estaré sentada aquí, quizás un asiento de metro, completamente sola, viendo algo que no sé si es lo que veo y con este desprecio exacerbado hacia mí misma!! ¡¡¡Ohhh, qué solas se quedan las pestañas!!!
by Carmen

"Erotismo y mujer en el Islam"

Etnología del Magreb
Profesor: Alberto López
“Es la hora de que ese cielo arrogante
deje de enajenarnos nuestro cuerpo,
de ocultarlo ante nosotros,
de escindirlo y separar
entre el bien y el mal,
entre los ángeles y los demonios”.
Mohammed Bennis, poeta marroquí
(ver Heller y Mosbahi, 327).



PARA ENTRAR EN MATERIA
Dijo Mahoma antes de morir: “Por lo que se refiere a las mujeres, son prisioneras (awan) en vuestra mano, (…) que vosotros habéis recibido por el pacto divino, y el seno de ellas os está permitido por la palabra de Dios” (Heller y Mosbahi, 61).
El Islam es un estilo de vida en la cultura arábigo-islámica. Es una religión que influye enormemente en la conciencia de sus creyentes, tanto a nivel individual como a nivel colectivo, pero “en ningún ámbito de la vida es tan poderosa esta influencia como en las relaciones entre los sexos, en la comprensión que los musulmanes tienen del amor, del erotismo y de la sexualidad” (Heller y Mosbahi, 7). ¿Cuáles son las consecuencias de esta influencia, entonces, en el ámbito de lo femenino? De eso trata este ensayo.
Si le preguntamos a cualquier persona acerca de la religión islámica, seguro nos encontraremos frente a un gran abanico de ideas y opiniones al respecto. Sin embargo, también estoy segura de que muchas de esas opiniones (o más bien prejuicios) rondarán por el Islam ortodoxo y su política fundamentalista y represiva.
Y es que son pocas las personas que conocen la cultura musulmana y el Islam, siendo una religión y un estilo de vida que tenemos cada vez más cerca. Tampoco sabrán, seguramente, que existen dos interpretaciones de ambas completamente diferentes en cuanto al fondo de la cuestión, hecho que ha llevado a los defensores de una u otra postura a estar enfrentados por los siglos de los siglos, hasta hoy. El tratamiento de la sexualidad será uno u otro, según el ojo que contemple las lecturas sagradas.

LOS DOS SEXOS DEL ISLAM
Para entender la sexualidad y el erotismo en la cultura arábigo-musulmana, hay que entender, antes, los dos sexos (opuestos) del Islam. Le cedo la palabra a la socióloga Fatema Mernissi:
“El mensaje del Islam, por bonito que pueda parecer, parte del supuesto de que la humanidad está compuesta únicamente por varones. Las mujeres se hallan al margen de la humanidad y constituyen incluso una amenaza para ella…
Se piensa que el Islam, sobre todo en el ámbito de la sexualidad humana, logró un avance importante. La promiscuidad y la permisividad habrían sido en la Yahiliya las características de una sexualidad todavía no dominada…
Si es verdad que la promiscuidad y la permisividad caracterizan a la barbarie, lo único que el Islam civilizó fue la sexualidad femenina; porque la sexualidad masculina es promiscua (por la existencia de la poligamia) y permisiva (por la existencia del repudio)”. (Heller y Mosbahi, 71).
LA YAHILIYA
El Islam nació en el siglo VI-VII de la era cristiana, entre las dunas del desierto de Arabia y el anti-paganismo de la época pre-islámica, conocida como Yahiliya. La Yahiliya fue calificada por Mahoma (571-632) como “pagana”, “inmoral” y “corrompida”, aunque muchos otros han dicho de ella que es la Edad de Oro del arabismo.
La Yahiliya vivió su época de Renacimiento (Nahda) a principios del siglo XX, pero poco duró su esplendor. Heller y Mosbahi escriben a propósito de “La sexualidad en el Islam” (1975), de A. Bouhdiba:
“Cada vez que se distiende el clima cultural e intelectual, un soplo de libertad inflama ansias de cambio y renovación en las clases selectas y en las masas. Pero muy pronto se intensifica la presión a causa de las crisis políticas y económicas, como está sucediendo en el momento presente, y se llega por la fuerza al retorno de las energías conservadoras, un fenómeno que, en opinión del autor, es inherente a la cultura arábigo-musulmana: “Esto explicaba el anhelo de un orden absoluto, tal como fue revelado en el Corán, por medio de la palabra de Dios, como logos universal y perdurable”. (Heller y Mosbahi, 18).

En “La mirada mutilada”, Daryush Shayegan, explica que este retorno a las estructuras tradicionales se debe, paradójicamente, a la impotencia de esta a hacer frente a los conflictos de la Modernidad.
“La mujer árabe moderna, consciente de sí misma, que en público y en el ejercicio de su profesión se afirma a sí misma como miembro activo de la sociedad y que lucha por conseguir su libre determinación en materia sexual, es considerada como mensajera de una nueva Yahiliya, como encarnación de un mundo pervertido por la moral corrupta de Occidente”. (Heller y Mosbahi, 121).

La misma biografía conyugal de Mahoma, “el último árabe que fue escogido libremente por mujeres” y que pasó de la monogamia a la posesión conyugal de varias mujeres (poliginia), ilustra a la perfección el paso de la Yahiliya a la Umma, o lo que es lo mismo, el paso de la mujer libre a la esposa entre rejas, y el consecuente fracaso de la Nahda (movimiento de emancipación de la mujer).
LA UMMA
La Umma o nueva sociedad musulmana surgió treinta años después de que muriera Mahoma. Debía mantenerse limpia de todas las costumbres y usanzas paganas de la época de la Yahiliya, sobre todo en lo que concierne al rol que juegaba la mujer en la sociedad. De ahí que el Corán[1], la ‘Biblia’ de los islamistas y piedra angular de la Umma, muestre esta cosmovisión de las féminas.
Los discursos fundamentalistas de hoy invocan la recesión a los principios del Islam precisamente porque consideran a la mujer como portadora del Mal y a las plumas (hoy, más bien teclas) de los poetas como herejes de la palabra de Alá. Ambos deben ser perseguidos, extinguidos. Por el bien de la tradición (dogmática).
Zina vs. Corán
El poder y la sexualidad no han sido nunca muy buenos amigos en ninguna cultura. El Islam lo tradujo sometiendo a la mujer a una única sexualidad posible: la del matrimonio. De esta manera, la fitna, el poder carismático femenino, no alteraba el orden social establecido, ya que la institución matrimonial se consideraba “un remedio para la salud del alma”, como dijo al-Ghazali (1058-1111), citado por Heller y Mosbahi (p.53).
Al-Ghazali continuaba:

“La segunda ventaja del matrimonio consiste en ser una defensa contra el diablo, en amansar la concupiscencia, en eliminar los peligros del apetito sexual, y en impedir las miradas impuras y el libertinaje del cuerpo”. (p.54).

Sin embargo, el mundo árabe es sensual por naturaleza, así como los instintos sexuales del hombre. ¿Qué hacer? Ibn ‘Abbas propone al musulmán que sea piadoso casándose, puesto que el acto sexual es como el comer, según las escrituras sagradas, por eso no está prohibido. El mencionado al-Ghazali deduce que “la mujer es propiamente un alimento y un medio para mantener limpio el corazón”.
Mahoma aconsejaba calmar el apetito con la propia mujer:

“Cuando llega una mujer, es como si llegara el diablo. Por tanto, cuando uno de vosotros vea una mujer y le guste, vaya entonces donde su propia mujer, porque encontrará con ella lo que iba a encontrar con la otra”. (Heller y Mosbahi, 55).

En lo que concierne a hombres especialmente fogosos, que no tienen suficiente con una sola mujer para desahogarse, “pueden y deben tomar varias mujeres, hasta un límite de cuatro”, profetiza nuestro amigo Ghazali, pero se las debe tratar a todas por igual.

Al-Ghazali recomienda al hombre determinar el número de mujeres por el nivel sexual que tenga, sin pasar por alto los consejos de los sabios creadores del Corán, que por el bien del Bien dijeron: “Pero, si teméis no obrar con justicia (con tantas mujeres), entonces (casaos) con una sola o con vuestras esclavas. Así evitaréis mejor el obrar mal”…

Siguiendo con el matrimonio: Casarse es proteger (muhsan) de la castidad, ser piadoso. Así mismo, para salvaguardar al hombre del dañino poder sexual de la mujer, ésta debe ponerse siempre al servicio del marido cuando éste necesite fornicar. A él le conviene dejarla satisfecha porque, de lo contrario, se convertirá en conejillo de indias de las astucias vengativas de la fémina…
Corán legalizado, sexualidad penalizada

A medida que el Islamismo se fue extendiendo, ocupando los poderes políticos además de los religiosos, se fueron imponiendo las profecías de Mahoma (Sunna), así como los dictados del Corán, como leyes fundamentales para el funcionamiento de la sociedad islámica. Ahí radica su importancia, porque también el amor y la sexualidad fueron víctimas de esta institucionalización moralizadora.

En el momento que se proclamó la ley islámica, todos los actos amorosos que no entraban en la alcoba conyugal eran considerados zina, término que abarca todas las relaciones sexuales prohibidas, ya sea el adulterio, ya sea la fornicación entre personas fuera del concubinato. Evidentemente, cometer la zina era penalizado fervorosamente porque se había desobedecido a la palabra de Dios: “Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes a cada uno”, sentencia el Corán.

El teólogo al-Ghazali expone como ha de ser una mujer como es debido, centrándose en las tareas de la casa y en la satisfacción sexual del hombre:

“La mujer permanezca en el interior de la casa y siéntese a la rueca para hilar. No suba mucho a la terraza para curiosear. No hable mucho con los vecinos y no los visite sino para recados urgentes. Tenga siempre la mente puesta en su marido (¡!), hállese éste presente o ausente, y procure agradarle en todo. Debe serle fiel en cuanto a ella misma y en cuanto al dinero. No salga de casa sin permiso de su marido. Y cuando salga, lleve vestidos que la cubran bien, y escoja los caminos poco frecuentados, evitando en cambio las calles principales y los mercados. (…) El hombre debe ocupar siempre el primer lugar en la casa. (…) Sea muy limpia, y esté siempre en condiciones de que su marido pueda gozar de ella cuando le parezca”. (Heller y Mosbahi, 62).

¿Y si la mujer es rebelde? Tranquilos, no se preocupen, maridos musulmanes, que al-Ghazali tiene respuestas para todo: Si el deseo del marido se topa con resistencias, debe forzar a su mujer a que le obedezca. ¿Qué no funciona? Pues que la azote, eso sí, sin causarle daños ni golpearla en la cara: sólo que sufra un poco…(¡!).

Pierde la institución matrimonial toda su razón (moral) de ser al leer estas palabras, y analizar dos elementos claves de la nikah (matrimonio y acto sexual): la poligamia y el repudio. Porque
“la poligamia socava toda vinculación emocional entre los esposos. Y el derecho al repudio acentúa el ‘carácter de mercancía’ de la mujer, de la que puede cambiarse en cualquier momento” (Heller y Mosbahi, 60).

El hombre podía hacer de su mujer lo que se le antojara, cual esclava. Si era lícito o no es algo que los árabes de aquellos tiempos no se plantearon, como tampoco se preguntaron dónde quedaban el Amor y el cariño entre dos personas (o las que sean) en medio de tantas palabras sabias.

Sin embargo, no debemos confundir las cosas, aunque las leyes respecto a la sensualidad nos perturben: no es que la sexualidad sea considerada pecado, como ocurre en el Cristianismo, sino que se le otorga un carácter divino y sagrado, siempre y cuando se practique entre marido y mujer, sin ninguna otra alternativa posible, como veremos a continuación.
MATRIMONIO O DESAMPARO

Así, vemos como fuera del matrimonio toda relación erótica es ilegítima: ser homosexual, o hermafrodita, o lesbiana, o autocomplaciente, o simplemente ambiguo es la máxima trasgresión contra la armonía del mundo.

El texto coránico y su interpretación más conservadora así lo dictan, produciendo una fragmentación social y un reduccionismo tal, tanto en la ideología de las personas como en su conducta, que resulta imposible para el árabe musulmán salirse del camino marcado –en lo que a sexualidad se refiere. Dice Malek Chebel:

“Más allá de este aspecto transversal de las conductas marginales, hay que recordar que la religión se basa a menudo en una economía de signos cuya apariencia más inmediata y clara no es otra que la secularización”. (p. 17).

Matrimonio o desamparo. No hay otra alternativa. El Eros en el Islam está al margen de la sociedad, ya que excluye a aquellos individuos que no pertenecen a la norma sexual establecida.
Sólo en la ficción y en los cuentos eróticos de Las mil y una noches se permite la zina, lo ilícito, la perversión, así como la coexistencia armónica de todas las figuras marginales no conyugales.
EL SIGNA VIRGINITATIS

La virginidad es la base a la hora de educar a una futura mujer en el Magreb. Es un tabú que constituye uno de los elementos más significativos en el imaginario social y cultural del Magreb. Como ocurre en la cultura gitana, la novia tiene que llegar intacta al matrimonio, de lo contrario perdería su honor, ya que “la no virginidad, como la enfermedad mental, es un estado inconcebible, una anomalía”. (Chebel, 90).

¿Cuáles son las consecuencias si el himen ya estaba roto al llegar la noche de bodas?

“Rechazada, marginada, su exilio interior y su cuarentena efectiva chocan con el frío desdén de la colectividad o, en el mejor de los casos, con el desprecio de muchos hombres que, enterados de su ‘vileza’, sienten por ella el efímero interés que experimentan habitualmente por la común ramera. Porque todos participan en la interiorización de este mito, y hasta la propia justicia tiene previstas penas y castigos para los contraventores inmorales, si éstos deciden no reparar su acto casándose con la mujer con la que se han acostado antes de tiempo”. (Chebel, 90).

El resultado de esto es el repudio.
El himen es, por tanto, un hecho conflictivo, debido a la asimilación del mito coránico. La salud (social) de la mujer corre peligro de enfermar si ha sido desflorada antes de llegar a la alcoba nupcial, en que se entregará en cuerpo y alma al marido, al cual seguramente no habrá elegido.
Por otra parte, en el caso de que la futura esposa se haya portado bien, le conviene ser pasiva y complaciente en el lecho. “Como mucho, le sugieren que llore si el marido es violento y que le oponga una relativa resistencia, comportamiento que debe tener a la virgen asustada”. (Chebel, 96).
HORROR FEMINAE
La división sexual en la cultura magrebí provoca ciertos recelos y temores en el varón, que se podrían representar mediante cuatro figuras fantasmagóricas, resultado de las pulsiones sexuales reprimidas, y que tienen como eje central el miedo a la castración o temor a ser devorado por una (vagina dentata):

La gula, sustituto simbólico de la madre fálica, “figura mítica y real a la vez, presente y ausente, temida y venerada, nutricia y malvada, angustiosa, ‘penetrativa’” (Chebel, 97). Es la antimujer por excelencia. Es la voracidad sexual femenina, la oralidad (negativa), la imagen de la mujer “carnívora”; la sandía rajada, que compara la sandía con la vagina, “frágil, hueca, vacía”, reflejo de una misoginia más o menos mostrada. Evoca virginidad y fecundidad, pero también invalidez y impotencia; el erizo, símil de la sonrisa vertical que se refiere a la capacidad devoradora de la vagina, debido a que el erizo es conocido por ser un animal que hiere sin atacar; el sexo océano, que hace referencia a la mujer que tiene un sexo tan ancho como el mar de tanto usarlo, con lo cual la descalifica totalemente.

¿Serán estos fantasmas, en gran parte, los culpables de la necesidad (irracional) del hombre musulmán de dominar a la mujer, también irracionalmente percibida como un peligro para la humanidad?

FEMMES FATALES
La belleza es expresión de la santidad en el Islam, pero una santidad con traje rojo.
La mujer oriental se considera desde que aparece el Corán una eterna seductora, una femme fatale, que dirían en Occidente. El poder irresistible de la belleza, sin embargo, no tiene connotaciones demasiado afortunadas. Al contrario, esta belleza es temida y evitada por el carácter “diabólico” que caracteriza, según el Islam ortodoxo, a la mujer.

Este poder irresistible de la belleza ha sido un lugar común tanto en las costumbres como en la literatura de Oriente Medio. Así, cuando se describe a la fémina, rara vez se habla de su carácter –a excepción de su inteligencia astuta-, pero se hacen siempre castillos en el aire en cuanto a sus cualidades físicas. Sin embargo, estas cualidades ideales/idealizadas se convierten pronto en miedo para el varón: el miedo del propio hombre a sus instintos sexuales, que se traducen en cuatro “fantasmas” que veremos unas líneas más abajo.

El héroe que resiste a las picardías femeninas es simbolizado en el texto coránico por la figura de Yussuf. El mensaje es explícito: atemperar la libido y controlar el libertinaje sexual, sobre todo el femenino, mediante la introducción de una imagen fantasmagórica de la mujer en el imaginario colectivo.

Este icono esencialmente vampiresco de la mujer creó tal desconfianza en los musulmanes de la Umma, que se ha seguido transmitiendo esta misma idea por los siglos de los siglos, sin que nada (o poco) pueda hacerse para remediarlo.

Seguramente tenga algo que ver en esto la tortuosa vida sexual que Mahoma vivió (o padeció) en el harén. Así se percibe en el Corán: “el infierno está poblado principalmente por mujeres”, sentenció Mahoma después de su viaje hacia el cielo nocturno (Heller y Mosbahi, 115). Tal es la actitud que tienen los islamistas más arraigados hacia la mujer, así como hacia las adúlteras:

“Vi mujeres mudas y ciegas, a las que se había arrojado fuego y de cuyos cuerpos salía un olor pestilente. Pregunté: ¿Quiénes son ésas, hermano Gabriel? Él respondió: Son las adúlteras”.

Su primo y yerno, Alí Ibn Abi Talib, reclamaba con desprecio: “La mujer en conjunto es un mal. Sin embargo, lo peor de ella es que es un mal necesario (…). ¡Imploremos la ayuda de Dios para salir victoriosos de las diabólicas artes de seducción de las mujeres! ¡Y guardémonos en todo caso de sus favores!” (Heller y Mosbahi, 117).

Este desprestigio moral de la mujer y su consiguiente (in)cultura misógina nace con el Corán pero reaparece en el Hadith, así como en la filosofía religiosa y gran parte de la literatura postcoránica.
Así como en la cultura cristiana la caja del Mal la abre Eva, en la cultura islámica es Aisha, la niña de los ojos de Mahoma la que crea el Pecado: “La historia musulmana hubiera seguido por el camino de la paz, el progreso y el bienestar” si Aisha no se hubiera metido en asuntos políticos, escribe un historiador contemporáneo (Heller y Mosbahi, 118):

“Hoy día hemos de recordar más que nunca a Aisha. El recuerdo de ella le dice al musulmán: ¡Ved cómo ese intento fracasó en nuestra historia musulmana!”.

Vuelve Al-Ghazali y dice a propósito de esto -su obsesión- que “todas las desgracias y todos los infortunios (…) que caen sobre el hombre, han sido causadas por las mujeres”. Quizá la única excepción en cuanto a mujeres diabólicas en el Oriente de los primeros tiempos haya sido Sherezade, símbolo de la mujer liberada.

El final feliz de su relato, a su vez, simboliza el triunfo del Eros sobre el hombre, según Heller y Mosbahi (p. 120), porque “Sherezade rompe la polarización de los sexos, surgida por el temor de los hombres, y por el ‘orden’ que nace de esa polarización (…), un acto de violencia de opresión y domesticación”.

Pero la misoginia reaparece en el Islamismo una y otra vez de mano (pero sin pies ni cabeza) de los fundamentalistas en la mayoría de países musulmanes, con lo que la mujer se convierte en el objeto de fijación del poder.

Para evitar ser seducidos por sus artimañas al mirarlas, corramos un tupido velo –debieron pensar los fundamentalistas de la Umma-. Y así fue:
LA MUJER VELADA
(Des)taparse en Occidente
El vestido es un símbolo de identidad en cualquier sociedad, y está muy vinculado a la sexualidad:
“El vestido, lejos de desempeñar su función social de ‘pudor’, exacerba las relaciones entre lo que oculta, el cuerpo y el mirón. así pues lo ‘púdico’, o lo que se presenta como tal en el vestido, crea su ‘público’, y el vestido se nutre de su propia trasgresión: el erotismo”. (Chebel, 131).

¿Cuál es entonces la relación (oculta) entre la feminidad magrebí y el velo, icono máximo de la mujer arábigo-musulmana y equivalente (simbólico) del himen?

Todavía hoy la mujer musulmana está condenada a llevar el velo, so pena de muerte en muchos países. La excusa es la de siempre: la religión lo dice así. La excusa recitada por el discurso masculino, claro.

La controversia está servida en Occidente, así como entre las mujeres rebeldes, a favor de lo ‘asri, y las mujeres de tradición musulmana ortodoxa (lo taqlidi). Y es que no es una cuestión fácil, ciertamente.

Publicaba el Periódico el 17 de enero de 2008 una crónica con el siguiente titular: "La eurocámara rechaza pedir que se prohíba el velo en las escuelas”. Por lo visto, existen diferentes marcos legales alrededor de la Unión Europea, pero esta noticia ilustra la dificultad de llegar a un acuerdo.

¿Es un símbolo religioso, sin el cual la mujer perdería su identidad, o por el contrario, pierde la mujer su identidad, sin que lo sepa, por el hecho de llevarlo? Quizás debería dejarse que cada mujer decidiera por sí misma, al margen de la religión islámica y de las leyes europeas.

Sea como sea, el debate en torno al asunto del velo es un debate, en realidad, entre dos formas de ver el mundo, entre Oriente y Occidente, entre cristianos e islámicos, entre religiosos y laicos, entre liberales y ortodoxos… ¿Se derribará el ‘muro’ algún día?
El culto a lo oculto
Pero, ¿cuál es el mensaje (des)cifrado del velo? “La decisión de que unas chicas tengan que ir con velo encierra un ‘doble mensaje’. Hace referencia, por un lado, a un movimiento religioso, a saber, el fundamentalismo. Por otro lado, define clarísimamente la condición de la mujer”[2]. A saber, la condición sumisa de la mujer: El velo revela el silencio del cuerpo femenino.

El poeta libanés Adonis cree que el affaire du fulard en la sociedad árabigo-musulmana debe entenderse no como un castigo hacia la mujer, sino como “el resultado natural y lógico del pensamiento de la unidad (a saber, con respecto a Dios), un pensamiento que rechaza lo perceptible por los sentidos y sus tentaciones. En consecuencia, el velo que se arroja sobre la mujer no sería más que el intento por extinguir la imagen misma de la mujer, de la que procede la seducción”. (Heller y Mosbahi, 161).

El estar obligada a cubrirse con el velo o la anulación de éste nos llevan a varias épocas de la historia de los países árabes de religión musulmana. La historia demuestra, según Heller y Mosbahi (p.175) que “el velo fue siempre expresión de alguna de esas crisis que el Islam experimentó a lo largo de su historia” porque “en tiempos en que el poder político del Islam era indiscutido y se mostraba tolerante y abierto hacia otras religiones, las mujeres pudieron lograr también cierto margen de libertad”.

Si vamos a los orígenes, encontramos que el objetivo de llevar velo sería “sustraer” de la mirada masculina a las mujeres del Profeta y a las creyentes, con tal de separarlas del resto del mundo como si de una cortina de humo se tratara. Porque cubrirse con el hiyab es símbolo de honor:
“¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto (sobre la cabeza, cuando salgan). Es lo mejor para que se las distinga (como mujeres honorables) y no sean molestadas”. (Heller y Mosbahi, 162).

En palabras de Malek Chebel, “el velo no sólo es una prenda adicional destinada a ‘ocultar del hombre de la calle a la mujer que se cruza con él’, sino sobre todo una prenda cuya función oculta es concentrar sobre ella –prohibiéndola inmediatamente después- la verdadera mirada del hombre, la mirada del deseo”. (p. 130).

Hay una gran contradicción en lo que se refiere al ‘derecho a mirar’, ya que mirar le está vetado al varón pero paradójicamente el hombre árabe es el mirón por excelencia, el gran voyeur, por eso la mujer no debe provocarle. Escribe Chebel:

“podemos afirmar que en ningún otro lugar el voyeurismo es más aceptable ni está más inducido que en una cultura tan dicotomizada y separatista como la árabe. La pulsión de ver al Otro es una pulsión de la especie humana, y no puede detenerse ante unas normas religiosas o de cualquier otro tipo. Los legisladores musulmanes nunca se han dejado engañar por esta búsqueda comprensible a más no poder, a pesar del cúmulo de barreras morales que aumentan el sentimiento de culpabilidad del ‘mirón’ potencial”. (p. 41).

El mismo autor continúa su definición del velo así:

“El velo es una prenda instituida con el fin explícito de diferenciar los dos sexos, tanto en el aspecto biológico y social como en el espacial. (...). El velo es portador de una marca ambigua de lo social: acaba asumiendo la paradoja sobre la que se ha levantado, porque la mujer que se pone el velo, incluso ‘fuera’, permanece ‘dentro’”. (p.131).

El velo es símbolo de inseguridad, de miedo. Quitarse el velo es símbolo de apertura al mundo. En las sociedades en que las mujeres son libres, los tabúes sexuales se liberan, aunque pertenezcan al ámbito de lo íntimo. Esta liberación demuestra que el dominio del instinto sexual, inherente a todo ser humano –hombres y mujeres por igual- es responsabilidad del individuo, que se mueve por unos códigos morales o inmorales propios.

Al hacerse el velo obligatorio con la llegada del Islam a los quehaceres políticos, esto es, prohibido no llevarlo, la mujer pasaba a ser invisible, quedando relegada al ámbito de lo prohibido, lo intocable: el haram (de donde viene harén, del que hablaremos más adelante). El mismo concepto de hiyab, una de las muchas maneras de llamar al velo, lo demuestra: “sustraer a la mirada”, “separar”, “marcar una frontera”. La frontera entre hombre y mujer/mujer y hombre.
X/Y

¿Pertenece el erotismo únicamente al mundo de la mujer, o habría que extrapolarlo al mundo de lo femenino, mucho más amplio y complejo? ¿Existe una división de sexos?

“La sexualidad de los hombres se proyectará al exterior, y podrá inspirarse en la vida animal: la de las mujeres se dirigirá al autoerotismo y la homosexualidad, lo que corresponde aproximadamente a su desarrollo psicogenético tradicional”, escribe Chebel (p. 44). Los sexos están divididos por una barrera invisible pero infranqueable, que a veces se traduce en la mirada: sujeto que mira, objeto deseado.
Para Françoise Héritier, el problema de la separación de sexos es la desigualdad que se crea, considerada como algo “natural” desde que la sociedad existe. Hay una “sordera selectiva”. Para ella, no puede haber paridad sin antes “hacer comprender la existencia y la profundidad de los anclajes simbólicos que pasan inadvertidos a los ojos de los pueblos que los ponen en práctica”. (p. 17).
Es cierto que el cuerpo del hombre y el de la mujer son fisiológicamente distintos. La relación idéntico/diferente está en la base de los sistemas ideológicos, en que se oponen caliente/frío, seco/húmedo, inferior/superior, claro/oscuro... La diferencia de sexos se traduce en el marco simbólico en un lenguaje “binario y jerarquizado”, en que la valoración implícita negativo/positivo funciona negativamente para las mujeres, dice Héritier.

Hay, por tanto, un sexo fuerte y un sexo débil: según el estereotipo social, no hay matices. Las mujeres pertenecen al sexo débil y son siempre curiosas, indiscretas, charlatanas, histéricas, traidoras, celosas, desobedientes, perversas... frágiles, hogareñas emotivas, crédulas, intuitivas, púdicas... Necesitan por naturaleza ser protegidas por el hombre (o eso dicen...).

Sexos naturalmente diferentes. El género, sin embargo, es una construcción social que hay que analizar, porque ahí se encuentran las claves de la discriminación injustificada, según Héritier:

“Me interesa en dos aspectos. Primero, como artefacto de orden general fundamental en el reparto sexual de las tareas (...). En segundo lugar, como artefacto de orden particular resultante de una serie de manipulaciones simbólicas y concretas que afectan a los individuos”. (p. 20).

Porque resulta que “las categorías de género, las representaciones de la persona sexuada, el reparto de las tareas tal como las conocemos en las sociedades occidentales, no son fenómenos de valor universal generados por una naturaleza biológica común, sino construcciones culturales”. (p. 21). Esto ocurre, igualmente y en mayor (des)medida, en la cultura árabe musulmana, como venimos viendo.

En este contexto diferencial, Héritier observa que es el principio masculino el que domina la sociedad, debido a la voluntad de control de la reproducción. Estas instituciones no cambian porque están ancladas en el ámbito de la biología, así como en representaciones mitológicas, en que el hombre ha sido siempre visto como el guerrero, el encargado de llevar a cabo la acción. La mujer es, mientras que el hombre hace.

Las instituciones de orden simbólico son las que podrían (y deberían) cambiar, porque “el mito legitima el orden social”. Como construcción mitológica, el Corán podría (debería) cambiar sus escrituras y amoldarlas a la nueva sociedad emergente, empezando por los niños y niñas, y ir dejando de lado la (i)lógica de los contrarios, que rige la sexualidad islámica desde hace siglos. Como dice Héritier, “el problema es el poder”: se necesita tiempo para cambiar “construcciones políticas totalitarias fundadas en abstracciones”.

EL HARÉN, UNA FRONTERA SIN ALAS

Ibn Taimiya (1263-1328), “gurú” de los fundamentalistas de todos los tiempos, propugnaba la idea de que todas las partes del cuerpo femenino eran aura (desnudez), y prohibía que unas mujeres se miraran a otras cuando estuvieran descubiertas. Tampoco podían ir juntas al harén una creyente y una infiel.

“¿Es el harén una casa en que vive un hombre con muchas esposas?”, se preguntaba Fátima Mernissi de niña. “Tienen harenes todos los hombres casados?”. “Puede haber más de un amo en un harén?” “¿Quién creó el harén y para qué?” ¿Qué es verdaderamente el harén?

“Estás en un harén cuando el mundo no te necesita. Estás en un harén cuando lo que puedes aportar nada te importa. Estás en un harén cuando lo que haces es inútil. Estás en un harén cuando el planeta gira contigo enterrada hasta el cuello en desprecio y abandono”. (p.256). Para Fátima Mernissi, que vivió los primeros años de su vida en uno de ellos, esto es el harén. Para que haya harén, además, se necesita una frontera.

El harem’lik es la parte oculta y empieza en la puerta infranqueable que separa a éste de la calle. Hay muchos tipos de harenes, algunos, sobre todo los situados en el campo, más liberados de costumbres. En los harenes, sin embargo, conviven las mujeres y las esclavas con el marido y los hijos, sean más rebeldes o más conservadoras. Al hombre le está permitido salir de él, a la mujer, nunca.

Mernissi distingue entre dos tipos de harenes: los harenes imperiales y los harenes domésticos. Los primeros crecen durante el imperialismo iniciado por los omeyas en el siglo VII y son los que encandilaron a los viajeros occidentales, ya que se trataba de palacios llenos de mujeres lascivas, eunucos y esclavos, donde se practicaba el Amor. Este tipo de harén se diluye, sin embargo, con la invasión otomana en el siglo XVI, dando paso a unos harenes más aburguesados, los harenes domésticos:

“eran familias ampliadas, como la que se describe en este libro, sin esclavos ni eunucos y, en muchos casos, con parejas monógamas, pero que mantenían la tradición de la reclusión de las mujeres”. (p. 47). “No es la poligamia lo que lo define como harén, sino el deseo de los hombres de recluir a sus esposas y mantener una familia ampliada en vez de dividirla en unidades nucleares” (p. 48).

El haram (término del que procede la palabra harén) es lo prohibido, como hemos dicho anteriormente. El halal, por el contrario, es lo permitido. “Harén era el lugar en que un hombre alojaba a su familia, a su esposa o esposas, y a sus hijos y parientes. Podía tratarse de una casa o de una tienda y designaba tanto el espacio como a la gente que vivía en él”, escribe Mernissi (p. 78). Y continúa:

“Un harén se relacionaba con el espacio privado y las normas que lo regían. Y no hacían falta muros (...). En cuanto uno sabía qué estaba prohibido, llevaba el harén en el interior. Lo tenía en la cabeza, ‘grabado bajo la frente y bajo la piel’. La idea de un harén invisible, una ley tatuada en la mente...”.

Un harén también es un lugar en el que se vive. Las mujeres realizan tareas domésticas divididas por turnos, en pequeños equipos. También se habla, y se cuentan cuentos, y se llevan a cabo relaciones sexuales y amistosas. Pero sobre todo, lo peculiar del harén es la terraza, porque es un espacio abierto desde donde se puede soñar, ver el día y ver la noche, estar cerca del cielo. También el hammam, el baño público, escenario de grandes deleites para hombres y para mujeres por igual, así como las sesiones de belleza a las que las mujeres se someten días enteros, conscientes de la autoridad que eso les otorga y de su fitna.
MIL Y UNA NOCHES EN EL PARAÍSO
Probablemente una de las grandes obras de la historia de la humanidad, si no la mejor recopilación de cuentos eróticos de toda la historia, Las mil y una noches de relatos sensuales de Sherezade ha demostrado la cara más liberal y liberada del Islam y de la sociedad árabe, ganándose unos cuantos enemigos contrarios al goce de la vida y a las narraciones “perversas”[3].

Entre los sucesores del Profeta –los califas-, las obsesiones sexuales de los árabes eran compulsivas, como se ve en los relatos clásicos acerca de los harenes de los palacios así como en Las mil y una noches, donde la atmósfera lasciva del Islam no llega con más fuerza que en ninguna otra. De ahí la imagen sensual que los occidentales tienen de Oriente, tierra de harenes donde el hombre puede entregarse a las (in)fieles servidoras del amor. Pero es una imagen (imaginación), y como tal, es irreal. No es oro todo lo que reluce:

“Vino”, “abrazo”, “pecho”… Palabras que aparecen en el Corán con toda la fuerza de la sutilidad y la belleza se censuran por ser “inmorales”, tal es la ceguera teológica. Para los moralistas fundamentalistas, “la satisfacción sexual no tendrá lugar sino en la otra vida, en el paraíso, y solamente allí. Porque la vida presente está dedicada en exclusiva a la veneración de Dios y de su Profeta”. (Heller y Mosbahi, 177).

Según Heller y Mosbahi, el paraíso es una “parábola de las obsesiones sexuales de una sociedad compuesta por varones, en la que la mujer es considerada principalmente como un ser dotado de sexo y como objeto de placer”. Así, “cuando los fundamentalistas, hoy día, pretenden desterrar la sexualidad incluso del más allá, van contra el Islam mismo, que concede a la sexualidad un puesto privilegiado”. (p. 180).

En el Corán, el paraíso es descrito como el jardín de las delicias (sexuales), como un paisaje impresionista donde la belleza es eterna y el orgasmo múltiple. Para entrar en el “país de las maravillas”, sin embargo, hay una condición sine qua non: tener testículos. No podía ser menos.
Eros, ¿tánatos?
Abdelwahab Bouhdiba ve el orgasmo como un placer de dos, “proporcionar placer a la otra persona y, al mismo tiempo, proporcionárselo a uno mismo es un acto de piedad, comparable con el de ayunar y hacer oración, y que, en este caso, se imputa como amor al prójimo. Eros y ágape son las dos partes de la sexualidad”. (Heller y Mosbahi, 182). No puedo estar más de acuerdo. De lo contrario, el ser humano se acerca más a la muerte, dejando a un lado uno de los grandes placeres de la vida. Es vergonzoso prohibirlo, como hace la religión islámica, un asesinato de primer grado contra la Vida, que es Eros. Como dice la socióloga Fátima Mernissi:
“Fuera cual fuera la razón, decidí entonces que si alguna vez dirigía alguna batalla por la liberación de la mujer, no olvidaría la sensualidad. Como decía tía Habiba: ‘¿Para qué rebelarse y cambiar el mundo si no puedes conseguir lo que le falta a tu vida? Y lo que le falta más claramente a nuestras vidas es amor y lujuria. ¿Por qué organizar una revolución si el nuevo mundo va a ser un desierto emocional?” (p. 161).

DESPEDIDA
Destierro femenino
En la religión islámica, contrariamente a lo que pueda parecer y a diferencia de lo que ocurre en el catolicismo, la sexualidad ocupa un lugar central, y es considerada “energía creadora” y “expresión de la armonía de la vida”. El erotismo, por tanto, no es en esta ideología un pecado, como lo es en la cultura judeo-cristiana. Eso sí, el Islam intenta calmar la libido para que la sociedad funcione correctamente, por eso a lo largo de los siglos se ha fijado en la figura femenina dentro de una sociedad tradicionalmente patriarcal.

El fracaso del Islam radica seguramente en que las prohibiciones sexuales no se han interiorizado. La noción de lo ilícito, con su cara más moralizadora, revela siempre que donde hay prohibición, hay deseo. Es obvio que el deseo no se puede negar, porque existe. La prohibición debería ir a cargo del individuo. En la cultura islámica, sin embargo, en vez de eso se culpabiliza a la mujer de despertar el deseo y se la somete a estricta vigilancia por un delito que nunca cometió: ser del sexo “opuesto”.

Así, en el pensamiento religioso originado por el Corán, la sexualidad de la mujer, la fitna -o arte femenino de seducir-, se convirtieron en un peligro para el patriarcado, considerándola demoníaca y subversiva, a imagen y semejanza de la religión cristiana. Fue en los tiempos de los califas, sucesores de Mahoma, que la mujer diabólica pasó a ser una insignia social, que abría paso a una cultura caracterizada por la misoginia.

¿Cuáles fueron las consecuencias de esta ideología anti-erótica? Principalmente, la reducción de la mujer a mero objeto sexual y reproductivo, con el correspondiente destierro de la esfera pú(bl)ica. Punto.
La gula del dogma

“La historia lo ha demostrado: en cuanto el fanatismo comenzaba a difundirse, se hallaban amenazados la literatura, el arte, la libertad de pensamiento y la mujer. En el mundo arábigo-islámico nunca lo han estado tanto como ahora. En casi todos los países árabes se propagan actualmente movimientos fundamentalistas islámicos”. (Heller y Mosbahi, 13).

Y es que el dogma, allá donde va, devora. Devora pensamientos autónomos y palabras propias, sustituyéndolos por moralinas y fantasías oscurantistas y represalias obsesivas. Es lo que tiene el poder mal usado.

La lucha necesaria, a mi entender, no es contra la religión: es contra el dogma, contra el pensamiento único. Un Castellio contra Calvino, pero a lo oriental. Si aquí venció la libertad, ¿por qué no puede ocurrir lo mismo en los países arábigo-musulmanes?

BIBLIOGRAFÍA

· CHEBEL, Malek; El espíritu del serrallo: Estructuras y variaciones de la sexualidad magrebí. Biblioteca de Islam Contemporáneo. Bcn:1995.
· HELLER, Erdmute; MOSBAHI, Hassouna; Tras los velos del Islam: Erotismo y sexualidad en la cultura árabe. Ed. Herder, Bcn:1995.
· HÉRITIER, Françoise; Masculino/Femenino. El pensamiento de la diferencia. Ariel Antropología. Abril, 2002.
· MERNISSI, Fatema; Sueños en el umbral. Memorias de una niña del harén. El Aleph. Bcn: Junio 2003.
· http://www.islamyal-andalus.org/historia_islam/hist1.htm
· http://www.xtec.cat/~lvallmaj/temple/islam.htm
· El Periódico de Catalunya. Sección internacional, p.12. Jueves, 17 enero 2008.

[1] Según Heller y Mosbahi, el Corán es “la Escritura revelada del Islam”, y junto a la Sunna, la base fundamental en cuanto a derechos (religiosos y vitales) árabes. Sunna significa, precisamente, “senda”, “camino”. Es el camino correcto que todo musulmán debe seguir según el Profeta, que así lo declaró.
[2] El dueño de estas palabras es Jean Daniel, director de Le Nouvel Observateur (Heller y Mosbahi, 158).
[3] “Voyeurismo, fetichismo, zoofilia, autoerostismo perverso, masturbación recíproca, onirismo basado en el imaginario oral, son algunas de las estructuras de perversión en el Magreb”. (Malek Chebel, 46).
by Carmen

domingo, 16 de marzo de 2008

La Fura contra el terrorisme

Furiosament, la companyia "made in Catalunya" Fura dels Baus ha aterrat aquest 14 de març al petit municipi de Rubi amb 'Boris Godunov', una reflexió teatral que va a les vísceres de terrorisme. Inspirada en el segrest del teatre Dubrovka de Moscú, que va tenir lloc al 2002 per part d'un grup de terroristes txetxens que retingueren durant dos dies i mig a 900 persones que assistien a veure una funció, l'obra pretén "situar a l'espectador al centre d'un conflicte terrorista perquè se senti desprotegit", segons el director d'escena David Plana. La gira continuarà a Mallorca i tornarà al TNC el 17 d'abril. Tant de bo el terrorisme fos una ficció teatral...

by Carmen

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viernes, 7 de marzo de 2008

Pensar en verd

Fulles, troncs, fruits; eines de la indústria forestal; arbres que són escultures i formes naturals que fan art...Fins el 24 de març, en sortir de l'estació de Rubí us trobareu amb “El Bosc”, una mostra organitzada per l’Ajuntament de Rubí i la Fundació “La Caixa”, l'objectiu de la qual és recordar la importància dels boscos i la necessitat de mantenir-los d'una forma sostenible. El visitant, quan entra en aquesta exposició,"comença a caminar-hi a poc a poc;/compta els seus passos en la gran quietud:/s'atura, i no sent res, i està perdut./Li agafa un dolç oblit de tot lo món/en el silenci d'aquell lloc profond,/i no pensa en sortir, o hi pensa en va:/...presoner del silenci i la verdor" (Joan Maragall).


by Carmen


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domingo, 2 de marzo de 2008

Atenció: Xina

Fervor irònic i lacònic a la Virreina




Atenció, atenció, que el Palau de la Virreina és ara el Centre de la Imatge de Barcelona, i bé ho demostra la mostra de fotografia que estarà esperant-vos, tant si voleu com si no, fins al 25 de maig. Zhù Yi!, que vol dir, precisament, Atenció, ens presenta uns interrogants que potser l'exposició tanca: Què hi ha a la Xina? Què veuen els joves artistes xinesos en les seves ciutats? Què els provoca melanconia? Què els mou? Què els preocupa? Anys després de la censura (ideològica) de la Revolució Cutural, molts joves xinesos conviuen ara amb un altre perill, lligat a la globalització i el consumisme: la sensació de nedar en el buit i de no saber on s'ha ficat la identitat (o això mostren les 109 obres dels 31 artistes que canvien el món fotografiant-lo).

by Carmen

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domingo, 24 de febrero de 2008

Raptus funeraris

Diru riru diru riru. Lola González i Coral Ros són Lolita i Corina, dues germanes unides únicament per lligams de sang que comparteixen un funeral irònic i esbojarrat on els espectadors són els familiars assistents no ploraners -i adéu a la 4a paret, que diria Bertolt Brecht-. Primer, morir. Després, adonar-nos'en. Tercer, assumir l'eternitat amb dignitat. Quart, fer-ne comèdia: És el procés que segueixen "las Gallegas" en aquest espectacle de clown i i peix al bell mig del Raval, a l'Almazen, dins el cicle de dones pallasses Very Important Women, que va començar el mes passat. Divendres 29, última oportunitat per morir-se de riure i sortir amb més ganes de viure. Al mes de març, continuarà, però llavors les pallasses seran pestanyes... Diru riru diru ra.

by Carmen.

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domingo, 17 de febrero de 2008

Lucidesa en estat primitiu

Escriu el protagonista de l'última pel·lícula de Sean Penn al seu diari: "La felicitat només és real si es comparteix", conclusió a la que arriba al final d'un llarg viatge que comença després de graduar-se en la universitat i adonar-se que tot és mentida. Basada en una història estoicament real, "Hacia rutas salvajes" ressegueix les petjades idealistes de Chris McCandless, un altre anti-american way of life que renuncia a la vida acomodada per adentrar-se en l'estat primitiu de l'ésser humà, en la seva naturalesa salvatge, a partir de la convivència amb la naturalesa pura i dura i amb les persones que es va trobant pel camí, així com amb ell mateix. Un viratge estètic alhora que espiritual, on les peripècies en el muntatge i la bellesa de la filmació no enterboleixen un contingut profundament humà.

by Carmen


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sábado, 9 de febrero de 2008

La llibertat iraní en un cartell

El disseny gràfic podria ser una de les pedres angulars del progrés i la transformació social. Això, que a Occident és una obvietat, resulta molt més significatiu si ens traslladem a un dels països d'Orient on el conflicte entre modernitat i tradició està a l'ordre del dia: l'Iran. És per aquest motiu que la Casa Àsia de Barcelona ha rendit homenatge a l'obra gràfica de Reza Abedini, un dels cartellistes més importants de la contemporaneïtat iraní, així com a altres artistes actuals. En total, 28 són les peces que estaran exposades fins el mes d'abril, i que abarquen el període que va des del 1970 fins al 2006: anuncis de festivals cinèfils, portades de llibres, tributs a escriptors... Art persa propagandític no polititzat, en definitiva, en que la llibertat es converteix en poesia visual.

by Carmen.

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domingo, 3 de febrero de 2008

Dones de caramel

No tots els films de dones van dirigits a un públic exclusivament femení, però sí a un públic que vulgui entendre la feminitat, amb i més enllà dels tòpics. 'Caramel', el primer llargmetratge de la libanesa Nadine Labaki, mostra la vida -interior i exterior- de cinc dones que viuen a Beirut, una ciutat de tradició musulmana en que moltes dones han pogut alliberar-se del vel i les tradicions fonamentalistes. A 'Caramel', els esdeveniments i els pensaments de les protagonistes s'entreveuen entre assecadors de cabell i cera de caramel, en una atmosfera fresca i sincera on el subtext és un joc gestual, que la càmera retrata des d'un angle intimista però mai intimidatori.
by Carmen.

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Ingredients: Sucre, suc de llimona i aigua.

sábado, 26 de enero de 2008

'Lilosa' tarda


"La bellesa del paisatge radica en la seva melancolia".
Ahmet Rasim.



Istambul: Ciutat i records, d'Orhan Pamuk, recentment amenaçat de mort per un grup d'ultranacionalistes radicals.

Aquells pensaments que ens captiven o que ens fan entendre alguna cosa de nosaltres mateixos en veure'ls expressats en les paraules d'un altre:



I. L'ALTRE ORHAN


"Tothom que sent curiositat per donar un significat a la seva vida s'ha preguntat almenys un cop pel sentit del lloc i el moment del seu naixement. Per què hem nascut tal data en tal racó del món?".

"Aquella dolça sensació, que ens recorda el delit de veure'ns a nosaltres mateixos en un somni, s'instal·la en la nostra ànima com un costum que ens emmetzina al llarg de tota la vida. Ens acostumem a conèixer el significat de tot allò que vivim -també els plaers més profunds- a través dels altres".


II. FOTOGRAFIES DE LA FOSCA CASA-MUSEU


"...m'imaginava que les estores eren mars i jo saltava sense tocar l'aigua (com feia el baró de Calvino, d'arbre en arbre per no tocar terra)...".


"...tenia un altre joc amb el qual vaig continuar jugant d'adult sempre que m'avorria: m'imaginava que el lloc on em trobava no era realment el lloc on era, i quan la imaginació quedava esgotada, em refugiava en les fotografies que hi havia sobre les taules i escriptoris o penjades de les parets".



"Mentre que, d'una banda, rememorava reverencialment la importància i els significat d'aquells moments especials protegits per un marc que resistien el pas del temps i l'envelliment, de l'altra, també m'avorrien".



"Aquells àpats multitudinaris, els acudits, les rialles (...) m'oferien la il·lusió que la felicitat era la sensació de seguretat compartida amb una família, amb un grup, i un bromejar continu i tranquil".



"...i no amagava aquells motius d'alegria gràcies a un infantilisme i una simpatia que no l'abandonaven mai (...). No era en absolut un pare d'aquells que renyen, prohibeixen i castiguen. Especialment durant els primers anys de la meva infantesa, quan sortia i jugava emb ell, sentia que el món era un lloc divertit on l'home venia per ser feliç".



"Malgrat l'aspecte melancòlic tan ple de coses, o potser per això mateix, m'agradava anar al saló de l'àvia i jugar-hi, fantasiejar, somniar que allò era un altre lloc".



III. 'JO'



"En els moments més feliços -i la meva infància en va estar plena d'aquests moments- no era conscient de la meva pròpia existència, sinó del fet que el món era un lloc bo, bonic, agradable i assolellat".



"...eren coses que no m'ensenyaven res sobre mi mateix, sinó sobre nocions d'un mal i un dolor dels quals havia de fugir. Però entre l'anar i venir de la consciència, entre les fantasies i les tensions, a dins meu s'anava assentant lentament la sensació de ser jo mateix, la sensació que hi havia un jo, i també un sentiment de culpabilitat".



"...els div, germans de dimonis i genis malvats de la literatura clàssica iraniana...".



"...jo intuïa que el veritable origen de la meva maldat interior es trobava en el fet d'escapar-me sovint cap a il·lusions poc adeqüades, perquè mentre vivia a les habitacions d'aquells pisos-museu, la majoria de vegades, per pur avorriment, m'imaginava que vivia en un altre lloc i que era un altre".



"...-perquè un racó de la meva ment sempre estava atent als sons de l'edifici-".



"La diferència que hi ha entre l'home a qui li agrada somiar que és Napoleó i l'home que es pensa que és Napoleó és la diferència que hi ha entre el somiador feliç i l'esquizofrènic infeliç".



"...no puc dir que m'agradessin massa els adults. (...) Eren massa voluminosos, massa feixucs i massa realistes. Havien vist, feia temps, que dins del món hi havia un segon univers, però havien perdut la capacitat de meravellar-se i imaginar".



IV. L'AMARGOR DE LES MANSIONS ENSORRADES DEL PAIXÀS: EL DESCOBRIMENT DELS CARRERS



"...la melancolia que projectava aquella cultura morta, aquell imperi ensorrat, es trobava per tot arreu. L'esforç per occidentalitzar-se em semblava, més que un desig de modernitat, una inquietud per alliberar-se de totes les coses, carregades d'uns records plens d'amargor i tristesa, (...) per alliberar-nos del seu record destructor".



"Sol, aire fresc, llum. La casa a vegades era tan fosca que quan sortia al carrer m'enlluernava, com quan els dies d'estiu corrien les cortines".



"Quan se m'apoderava el cansament i l'angoixa, els carrers i els aparadors que ja no volia mirar, anaven perdent lentament el color i jo començava a veure la ciutat com un lloc en blanc i negre".



V. BLANC I NEGRE



"Vaig viure l'Istambul de la meva infància com les fotografies en blanc i negre, com un lloc en dos colors, fosc i plomís, i és així com el recordo".



"M'agraden les nits que arriben d'hora, quan la tardor s'adorm amb l'hivern, els arbres desfullats tremolen amb el vent del nord-est i la gent amb abrics i jaquetes negres tornen a casa aviat travessant els carrers foscos".



"El blanc i negre de la gent que se'n torna a casa, a les tardes d'hivern després que caigui la foscor prematura, em desperten la sensació de pertinència a aquesta ciutat i sento que comparteixo alguna cosa amb ells".



"...encara que no s'hagi fet del tot de nit, al carrer ja es viu una hora tardana, i aquestes dues persones que tornen a casa projectant unes llargues ombres sembla que portin amb elles la nit a la ciutat".



"...quan somiava ser el pintor impressionista dels carrers d'Istambul...".



"...i assumien aquell blanc i negre ombrívol però terriblement bell".



"...una barreja de por, curiositat i atracció".



"...però si que hi ha una intensa sensació de melancolia que suggereix una moral d'humilitat".



"Les nits de la meva infància eren boniques perquè, com la neu, cobrien l'ambient complex i esgotador en què s'anava submergint la ciutat a mesura que s'empobria, perquè la feien més poètica".



"Com la lluna plena, aquesta cultura del clar de lluna que comparteix tot Istambul salva la nit de convertir-se en una foscor cega i, sobretot, serveix per mostrar la misteriosa força de la penombra com a font de mal; a mí m'agrada més la seva llum quan la mostren com a mitja lluna o, com passa en aquest gravat, amb uns núvols que s'hi anteposen...".


Imatge: Istambul. Gravat de Melling.



...

Cent anys al Palau de les valquíries


Cent anys no són pocs. Més encara si es tracta d'una construcció arquitectònica on funcionalitat i Bellesa són la mateixa cosa. El Palau de la Música Catalana, l'únic auditori proclamat Patrimoni de la Humanitat, compleix 100 anys des de la seva inauguració, que va tenir lloc al 1908, quan Barcelona era el bressol del Modernisme. I com que tota festa comporta una celebració, el Palau ha decidit que en faria la festa del segle, organitzant actes i concerts que tindran lloc a partir del proper 7 de febrer fins al 9 de març: Un concert dedicat als socis de l'Orfeó Català, unes portes obertes per curiosos i visitants, una festa popular dirigida pels Comediants, i concerts i concerts i més concerts a càrrec d'orquestres com la Simfònica de Barcelona o la Real Filharmònica de Galicia. Potser, qui sap, les valquíries deixaran les parets de Domènech i Muntaner per convertir-se en notes musicals...
by Carmen
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sábado, 19 de enero de 2008

L'extraordinari quotidià

Chema Madoz col·lecciona idees poètiques per transformar-les en paradoxes visuals: una gàbia suspesa al cel amb un núvol dins, un Tu i un Jo travessats per una navalla, notes musicals que comprateixen fruits al braç d'un arbre, una escala que recolza els seus pasos sobre una muleta, una tassa de café amb un desguàs, una cullera projectora de forquilles (o masculí/femení)... Objectes de la vida rutinària que el fotògraf fa que deixin de ser-ho en transmutar-los en fenomen artístic. Suspens i ironia, sentit de l'humor i poesia. Una àmplia mostra que es podrà veure a la Sala Tecla d'Hospitalet de Llobregat fins al 30 de març. Entre Joan Brossa i Man Ray, Chema Madoz canvia l'angle de visió per fer etern allò més efímer. Potser un fetitxista, potser un fotoartista que sacralitza l'objecte quotidià. Més (sur)real, impossible.

by Carmen

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lunes, 14 de enero de 2008

Breved

Anar fent -dijo.
Y se marchitó.

by Carmen

sábado, 12 de enero de 2008

Metafísica de clarobscurs

Un món (in)feliç

Membranes còsmiques, ectoplasma i intercanvi molecular conviuen harmònicament en una cosmogonia post-apocalíptica en que els humans han esdevingut fantasmes degut a la seva manca de sentiments. L'artista no podia anomenar-se d'una altra manera: Diva. Entre la narrativa visual de 'Blade Runner' i l'imaginari emparaulat d' 'Un món feliç', d'Aldous Huxley, l'exposició 'Gènesi' és un reclam al retorn de l’espiritualitat, un crit seré en que la contemplació d'una bellesa sublim ens farà replantejar-nos la nostra naturalesa humana. Paisatges onírics profunds, cossos futuristes, expressions buidades: mutants o humans? Un espai surrealista en 3D: més enllà del bé i del mal, metàfores sensorials. Fins al 28 de gener, a l'Espace Cultural Ample.

by Carmen

lunes, 7 de enero de 2008

Potser Ítaques


Comentari de l’article El problema de la religió primitiva,

de J.M. Batista i Roca[i]


La Religió, un fet universal des que l’home és home

Es pot viure sense religió? Què és exactament la Religió? És quelcom universal, inherent a l’ésser humà? Josep Maria Batista i Roca, en el seu article “El problema de la religió primitiva”, escrit a principis del segle XX, s’endinsa en la història del pensament religiós per tal d’esbrinar el complex significat d’aquest concepte, tant debatut des de que l’home és home. I com ho fa?


L’autor desenvolupa les seves argumentacions a partir de dues qüestions: La primera, si la religió ja existia en els origens datats de l’èsser humà, és a dir, en la Prehistòria. En segon lloc, si aquesta religió la trobem a tots als pobles, tot investigant si va haver-hi algun que no en tingués.

Batista i Roca es troba amb un problema cronològic alhora de concretar els primers temps, ja que són escasses les dades referides al fet cultural en el període inicial del Paleolític inferior. L’autor assenyala que molts etnògrafs estan d’acord en que aquells homes tenien una cultura “superior” a la d’algunes tribus salvatges actuals, que representarien “el nivell cultural més inferior”. Aquests estudis demostren l’existència d’una mena de monoteïsme entre aquests grups. De la mateixa manera, s’ha comprovat com les pintures rupestres tenen finalitats clarament màgico-religioses, així com l’ús de màscares en les cerimònies de carácter religiós.


Així, a partir de les sepultures (intencionades) del període musterià i de les ofrenes dels supervivents d’aquella època, Batista i Roca dedueix que existia un culte dels morts, fet que demostra, alhora, la creença en una vida futura, així com l’existència de la Religió ja en els temps remots de l’ésser humà.

Una vegada ressolta la primera qüestió, l’autor es submergeix en la recerca del segon enigma: tots els pobles actuals, salvatges i no salvatges, tenen Religió? Batista i Roca comença l’anàlisi desmentint afirmacions de viatgers i exploradors moderns, que deien que havien descobert pobles sense religió, ja que s’ha demostrat posteriorment que eren infundades i contradictòries.


L’autor recull estudis de Tylor, Felix d’Azar, el Dr. Lang i de Lubbock, que van aplegar moltes d’aquestes falàcies (sobre la no existència de les idees religioses en algunes tribus) que s’havien estés arreu del món. Batista i Roca afirma que “cal un llarg temps de convivència amb la tribu salvatge” perquè aquesta revel·li a l’explorador les seves creences, cosa que els viatgers no feien. Segons ell, i basant-se en els autors esmenats, “un bon recercador cal que tingui una sòlida base etnogràfica”.

D’altra banda, hi ha un altre “perill”: el dels prejudicis de l’etnògraf en el que es refereix a temes científics, religiosos o socials. És el cas dels primers exploradors cristians, que consideraven “arreligiosos” els pobles que no creien en el mateix Déu en que creien ells. Aquest és per Batista i Roca un problema greu, ja que l’antropòleg es troba davant un ampli mosaic de creences i rituals a l’hora d’estudiar els pobles salvatges, i no tots s’assemblen a les seves.


Davant aquest conflicte, creu que l’historiador hauria de fixar un criteri clar per tal de veure on és la frontera religiosa. Per determinar aquest límit en el cas de la religió primitiva, ell es forma un criteri propi basat en tres conceptes clau: Animisme, Totemisme i Màgia.

El terme d’Animisme prové de Tylor, que va fer una primera aproximació a la Religió definint-la breument com “la creença en Éssers Espirituals” que, segons Batista i Roca, podem atribuir-la a tots els pobles, sigui quina sigui la seva cultura. Tylor l’anomena Animisme perquè creu que tots els éssers vius (persones, animals, plantes i coses) poseeixen esperit. Aquesta teoria es divideix en dos blocs: les ànimes de criatures individuals, per una part, i les ànimes d’altres esperits, que poden convertir-se en divinitats, per l’altra. Aquestes ànimes, a més, influeixen en el desenvolupament dels esdeveniments. Així mateix, segons aquest autor, l’animisme està relacionat amb “la vida i el seu fantasma”, o sigui, en la vida, la mort i els somnis, presents en l’home.


Aquesta teoria ha estat titllada de reduccionista per molts autors, ja que deixa de banda l’important paper que juguen les emocions i el ritual, així com l’aspecte ètic i moral de tota Religió. Segons ell, hi ha molts rituals i creences que, malgrat no estar envoltats per cap Ésser Espiritual, tenen un marcat caràcter religiós.

Per altra part, Batista i Roca defineix la religió primitiva a partir d’un altre concepte, com deiem: el Totemisme, que vindria a ser “una institució de formes variables segons els pobles”. Es caracteritza per la creença que hi ha un vincle, ja sigui religiós, màgic o de parentiu, entre una tribu humana i una espècie animal, vegetal o material. Aquest “tòtem” és, a més, un objecte de culte pel grup. Encara que molts etnògrafs han considerat el totemisme la forma primitiva de religió, Batista i Roca creu que és un fenomen molt complex, la universalitat del qual encara no s’ha pogut demostrar.


Per últim, Batista i Roca s’apropa al fet religiós a partir de la Màgia i de la relació d’aquesta amb l’origen de la Religió, que va establir Frazer. Aquest autor va aplegar diverses costums màgiques que demostraven, en paraules de Batista i Roca, que “la màgia omple tota la vida, no sols dels pobles salvatges, sinó també de les classes socials endarrerides dels pobles civilitzats”.

Aquestes pràctiques tenen formes diverses, però es poden reduïr en “màgia simpàtica” (imitant allò que es vol, el desig es realitza) i “màgia contagionista” (un objecte d’algú influeix en el nou poseidor d’aquest). Així mateix, Frazer creu que la màgia és anterior a la Religió perquè no hi ha en aquests rituals cap ésser sobrenatural que influeixi en la Naturalesa: en la màgia es dóna una coacció directa sobre la natura, en canvi, la propiciació de la Divinitat sobre l’univers és pròpia de la Religió. Així, afirma que “la humanitat hauria passat per una Edat màgica”, més simplista, “abans d’arribar a una Edat religiosa”.


Per a J.M. Batista i Roca, en canvi, Màgia i Religió no tenen perquè estar divorciades ja que és l’actitud mental de la persona que participa en un ritual la que converteix el ritual en un acte religiós. De la mateixa manera, una pràctica pot ser religiosa encara que no intervingui cap déu: “un objecte, un lloc, una persona sagrada tenen un poder especial que els col·loca per damunt de les altres coses o persones ordinàries i corrents”. Vol dir que per a molts pobles, hi han éssers sagrats, posseidors d’una força misteriosa (mana, manitú, orenda, wakanda, baraka…) capaç de produir obres extraordinàries, ja siguin bones o dolentes.

Tot això porta a Batista i Roca a afirmar que hi ha “una sèrie d’actes positius, estrictament regulats en les religions primitives que constitueixen el ritual”, és a dir, “les relacions de l’home amb la Divinitat o, en termes generals, amb el sagrat”, i és a través del ritual que l’home primitiu experimenta la comunió, l’impuls religiós que mou l’home a cercar allò sacre.


No obstant això, al costat de la influència d’allò diví en el primitivisme, apareixen també creences monoteistes, tot i que autors com els citats anteriorment han atribuit la creença en un sol Déu a l’evangelització dels missioners cristians, que han considerat “degenerades” qualsevol de les creences anteriors d’aquests pobles indígenes. Així doncs, els pobles evolucionen.

Un cop estudiada la Història de les Religions, Batista i Roca s’adona, efectivament, que no existeixen pobles sense Religió. Així, la Religió és un fet universal. En els pobles no monoteistes, hi ha Religió en el moment en que l’home creu en l’existència d’una força superior a ell, a la que venera.

Així doncs, l’autor arriba a la conclusió de que la Religió és un fet propiament humà perquè només l’home pot tenir instints religiosos i espirituals, arrelats al fons de la seva ànima per l’actuació d’alguna força sagrada. Així mateix, per a l’autor la Religió és necessària en la vida de qualsevol ésser humà i tan real com l’expressió artística.


Potser Ítaques

En la meva opinió, Batista i Roca realitza un estudi exhaustiu arran la Història de les Religions que li permet extreure unes conclusions molt ben argumentades al voltant d’un concepte tan abstracte com pot ser la Religió, i més encara per definir les formes de religió primitives, més difícils d’entendre per ser més llunyanes a nosaltres. Malgrat la complexitat de les religions primitives i del fet religiós, considero que l’autor aconsegueix apropar-nos-hi, encara que sigui des d’un posicionament clarament catòlic.


Penso, com ell, que la Religió és un fet universal que existeix des de sempre, però no té perquè ser un fet individual. Tampoc comparteixo la seva última afirmació sobre els instints religiosos, ja que no crec que hagi cap força superior que ens la inculqui, sinó que la creem nosaltres mateixos, a través de la nostra cultura, i que pot canviar de forma segons les experiències viscudes. D’altra banda, no sé si existeix o no l’ànima, però m’atreviria a dir que hi ha moltes persones que no tenen instints espirituals senzillament perquè no creuen en ells. Donant-li la volta a la dita, “si no ho crec, no ho veig”.

Per la meva part, jo crec que hi ha quelcom que està més enllà de la raó: els somnis, els desitjos, la mort… Misteris que, pel fet de ser-ho, mai podran ser esbrinats. D’aquí la grandesa de l’univers i la nimiesa de l’ésser humà que, indefens, s’aferra a una o altra raó, més o menys raonada, per tal de donar un sentit a la seva vida. Potser el fet religiós sigui una mena d’illa per a les persones. Com una guia de viatges. Com Ítaca.


Qui sap.

by Carmen, antropòloga innocent.

[i] BATISTA I ROCA, J.M.; La paraula cristiana. Febrer, 1925. El problema de la religió primitiva. pp.115-132.

La caixa de pandora

És la dona una caixa de pandora o és la caixa de pandora un mite més? La sensualitat i el misteri, no poden pertànyer al món dels homes? La moral, és una forma de vida o un ideal? A "El llibertí", la comèdia d'Eric-Emmanuel Schmitt (1960) estrenada fa uns mesos al Teatre Poliorama, la moral trontolla i "les dones estan per damunt dels homes, són misterioses, menys animals. Tenen un cos preparat per l'enigma". O això diuen. Diderot, allotjat al pavelló de caça del seu amic el baró d’Holbach, rep l’encàrrec d’escriure un article sobre la “Moral” per a l’Enciclopèdia. Ho aconseguirà o es tornarà boig en l'intent? Sigui com sigui, serà un dia etern per al "pobre" Diderot, que serà seduït per quatre dones rebosants d'erotisme, l'antagonista de la Moral, la belle époque. A bon entenedor...

by Carmen

El món aborigen


“…creiem en el caràcter universal i humà de la Religió, de la mateixa manera com l’Art és quelcom real per a l’home com a manifestació dels sentiments artístics que tots portem en el nostre esperit. I així com per ésser manifestació de sentiments humans l’Art és quelcom de veritable i necessari per a l’home, així creiem que també ho és la religió”. [i]


HISTÒRIA DELS ABORÍGENS

Dins Oceania, un continent on l’aigua és l’element dominant, emergeix Austràlia. La resta de les illes oceàniques, per la seva banda, s’han dividit en Micronèsia, Melanesia i Polinesia, per tal de facilitar-ne el seu estudi.

La població aborigen va arribar a Austràlia fa uns 40.000 anys des de l’Àsia. Va ser a principis del segle XVII que, amb la colonització dels europeus, els primitius es van anar dissolent, de tal forma que avui només en queden uns 200.000 membres.

Els conqueridors van trobar trets en comú entre les diferents tribus que defineixen la seva cultura: un sistema econòmic basat en la caça i en la pesca; utensilis de fusta com el bumerang, un arma de caça; vida a l’aire lliure, sense arquitectura civil ni religiosa; manifestacions artístiques on destaca l’art rupestre, ric i complex, acompanyat per pintura sobre el cos, molt expressiva; organització tribal en clans i agrupacions familiars, vinculats a un o varis tòtems.

…el totemisme es caracteritza per la creença que existeix una certa relació, de caràcter religiós, màgico-religiós o simplement de parentiu, entre el grup humà i una espècie animal (o vegetal, o una classe d’objectes). Aquest animal (…) és objecte de certa veneració (…)”. [ii]

No obstant les semblances, al llarg de la història s’han anat creant diferències regionals, tant des del punt de vista lingüístic com des del punt de vista religiós o artístic. Així, en termes generals podem diferenciar unes 18 regions culturals. En primer lloc està la zona del nord, on destaca la pintura rupestre. Hi ha tribus com la Gunwinggu, Rembarnga, Gurindji, Tiwi…

En segon lloc estan les tribus de la zona sud, on els aborígens s’autodenominen “nunga”: els adnyamathanha, els kaurna i els ngarrindjeri. A l’est, trobem els Bundjalung, els Kurnai, els Yorta Yorta o els Yuggera, entre d’altres. A la part més septentrional de l’oest, la població s’anomena “yamtji”, a la part més meridional, “nyungars”. La zona central és una zona àrida, amb deserts, i en trobem grups com els arrernte, els pintupi, els arabana…

També hi ha aborígens a l’illa de Tasmània (els Nuenonne i els Paredarerme), i a les illes de Torre Strait (els Meriam Mir i els Murulag). Queda patent la gran diversitat de la cultura aborigen australiana, doncs.

Els primers colonitzadors foren els holandesos, seguits dels anglesos i els francesos, però no van trepitjar terra australiana fins al segle XVII. L’impacte europeu va provocar el dessarrelament de molts aborígens, que van veure’s obligats a abandonar sobtadament les seves costums. Aquest fet va ser molt caracterític sobretot al segle XIX.

Un segle després, a la década dels 80 i dels 90, el govern australià decideix prendre mesures per salvaguardar les formes de vida dels aborígens per tal de millorar-ne les seves condicions. Actualment, encara que s’ha integrat en el mode de vida occidental, la població aborigen australiana manté la seva cultura propia i les seves tradicions, fet que es demostra principalment en els seus rituals i les seves creacions artístiques.

EL FET ARTÍSTIC I LA MITOLOGIA

La col·lecció del Museu d’Etnologia sobre Oceania està formada per armes, utensilis per a la pesca i la recol·lecció, objectes de fibra vegetal, objectes sagrats i cerimonials, objectes rituals i màgics, objectes personals, objectes de pedra…

Però són les pintures sobre escorça d’eucaliptus (pintures raigs X, pintures narratives d’escenes mitològiques o de la vida quotidiana, representació de mimis i pintures abstractes) les que més atenció desperten, perquè és a través de l’art que podem conèixer millor la cosmovisió dels aborígens australians, tan senzills i tan complexos alhora.

I és que el aborígens consideren que l’art és imprescindible en la seva vida perquè els connecta amb la divinitat, per això és tan important entendre el seu art per tal d’entendre la seva cultura. I viceversa.

“Si una persona comprende por entero los significados de una cultura, tiene que comprender su arte. El arte es una habilidad humana expresada a través del dibujo, la pintura, la escultura, la arquitectura, la poesía, la música, la danza y quizá gran número de actividades diferentes. (…) El truco para entender el arte es la habilidad para buscar la complejidad de los símbolos, calculando los múltiples significados y la forma en que se iluminan entre sí” (Bohannan, pp. 205-207)[iii].

Els aborígens senten una gran connexió amb els elements de la naturalesa. És important entendre aquesta unió perquè és la base de les seves creences i de la seva vida diària, també. Pensen que l’ésser humà pertany a una essència superior, que és precisament la natura, a la qual pertanyen tots els éssers, ja siguin vius, morts, vegetals o animals. Així, l’home no és un ésser superior, sino que comparteix la Terra amb la resta d’éssers, iguals a ells.

I com veneren aquest ésser diví que és la Natura? Mitjançant els rituals i els tòtems, que estan sempre relacionats amb algun element natural, al qual un clan, una família o un devot rendeixen culte. Es mouen, doncs, per un sistema totèmic, gràcies al qual donen sentit al món i poden relacionar-se amb la Terra, que els protegeix i a la que alhora ells cuiden.

El sistema totèmic va afavorir l’organització dels grups en clans, en funció del tòtem al qual veneràven. Aquests clans aviat es dividirien en llars, amb la qual cosa sorgiren una gran varietat de relats, mites i creences. Totes elles comparteixen una visió molt semblant sobre l’Univers, la Natura i l’ésser humà, així com dels seus orígens.

La creació del món s’explica a través de mites o relats mitològics, que tenen com a protagonistes a sers legendaris, déus i herois ancestrals. L’origen del món i la seva forma és obra d’èssers màgics i déus primitius, tal i com explicava la mitologia clàssica occidental. Aquests mites fundacionals i els rituals que els conformen ajuden a mantenir l’ordre social establert a la Natura i a la seva comunitat.

Dins els mites creacionals segurament el més estés ha estat el mite del déu Biame, el Creador màxim de la Terra, molt proper al Déu dels cristians. No obstant això, quines són aquestes altres llegendes mitològiques i les creences que expliquen els principis dels temps, segons els aborígens australians?

El dreamtime

La creació del món va tenir lloc en un període sobrenatural, que els aborígens anomenen el “dreamtime”, també conegut com “Dreaming” i “Alchera”. És el “Temps del Somni”, una etapa màgica en que la Terra i la vida van nèixer.

Tot els mites expliquen, d’una o altra manera, que uns esperits ancestrals, els Wondjina, van ser els que van crear el món tal i com el coneixem actualment. Temps després, durant el Dreamtime, aquests esperits van viatjar arreu d’Austràlia per transmetre els seus coneixements i els secrets de la supervivència a l’èsser humà. Acomplida la seva missió, els Wondjina desaparegueren de la Terra però existeixen encara, però reencarnats en altres formes de vida. Així, els Wondjina són les roques, els ocells, els rius…

Encara avui es pot penetrar en aquest temps primigeni, per mitjà dels rituals i del totemisme, amb la qual cosa podem deduir que aquests mites fundacionals estan vigents en l’actualitat primitiva i la pràctica dels rituals es manté. El Temps del somni, doncs, continua.

L’estructura de l’Univers i els cossos celestes

Per a la majoria d’aborigens, la L’Univers està format per tres plans: la Terra, el cel i el subsòl. La Terra, circular, està coberta pel cel, la llar dels herois ancestrals i dels èssers sobrehumans. Els estels són fogueres dels èssers que habiten el cel. El xamàn és l’únic ser que pot viatjar del pla terrestre al cel, per això és un èsser tan respectat. El subsol és el símil de l’infern cristià, el racó fosc i buit, però també un cel subterrani.

A l’inrevés que moltes altres cultures, aquests primitius creuen que la lluna representa l’home i el sol la dona, potser perquè ells creuen que sense la dona no és possible la vida, de la mateixa manera que no és possible la vida a la Terra sense el Sol.

Hi ha altres mites, com el de les Pléyades, que narren fenòmens celestials, tals com els estels i els eclipses.

La mare serp

Així mateix, segons la mitologia aborigen, la Terra va sorgir d’una matèria preexistent i el paisatge es va anar transformant per l’acció d’uns èssers semblants a les serps. Aquest és un altre mite fundacional per als aborigens, conegut com el mite de la Mare serp o la Serp de l’Arc de Sant Martí, que simbolitza la fertilitat i la pluja, i que té el poder per crear la vida.

Segons explica la llegenda, al principi dels temps la Terra era un espai buit a l’interior de la qual dormia la Mare Serp. En despertar, va recòrrer la superfície de la Terra creant rius i oceans, arbres i vegetals, muntanyes i valls, animals éssers humans, que havien de viure amb armonia amb la resta de la Terra.

CONCLUSIÓ

Com podem veure, tots els relats tenen en comú el respecte per la Naturalesa i la simbiosi amb la mateixa. És per això que l’aborigen australià considera que el paper primordial de l’ésser humà consisteix en mantenir l’equilibri de la Natura a partir de la pràctica de rituals i la transmissió de la sabiduria, que es fa de forma oral.

El rituals i els mites, així com la seva expressió artísitica, són, per tant, els que garanteixen l’ordre primordial establert i els que permeten a l’aborigen esbrinar quin lloc ocupa al món.


by Carmen, una antropòloga innocent.


[i] BATISTA I ROCA, Josep Mª; La paraula cristiana, Febrer 1925. El problema de la religió primitiva, pp. 115-132.
[ii] ídem.
[iii] BOHANNAN, P. ; Para raros, nosotros. Introducción a la Antropología Cultural. Ediciones Akal, 1992.


ALTRE BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:
http://www.cervantesvirtual.com/historia/TH/cosmogonia_australiana.shtml
http://www.museuetnologic.bcn.es/